← Volver a todos los artículos
Guías

Due diligence técnica: lo que los inversores revisan de verdad en tu stack antes de firmar el cheque

Por Marc Molas·6 de enero de 2024·10 min de lectura

Has conseguido la reunión con el partner. Las métricas de negocio impresionan. El mercado es grande. El equipo tiene un historial sólido. Y entonces, al final de la segunda reunión, te dicen: «Antes de avanzar con el term sheet, vamos a necesitar hacer una revisión técnica».

La mayoría de fundadores no están preparados para ese momento.

No porque su tecnología sea mala — sino porque nunca han visto su stack a través de los ojos de alguien cuyo trabajo es encontrar riesgos. Yo he hecho estas revisiones desde el otro lado de la mesa, y te lo aseguro: en una due diligence técnica, todo se ve diferente. Ese workaround que sacaste para cumplir un deadline se convierte en un «risk item». La decisión de saltarte los tests porque ibas rápido se convierte en una «red flag». Ese único ingeniero que conoce todo el sistema se convierte en un «single point of failure».

La buena noticia: si sabes qué buscan, puedes prepararte. Y prepararse no significa maquillar problemas — significa arreglar los que importan y tener respuestas honestas para los que aún no has arreglado.

Qué evalúan realmente los inversores

La due diligence técnica no es una auditoría de código línea por línea. Es una evaluación de riesgo. Los inversores — o los consultores técnicos que contratan — buscan responder una pregunta: ¿puede esta tecnología sostener el crecimiento que promete el plan de negocio?

Para responderla, evalúan varias dimensiones:

Calidad de código. No esperan código perfecto. Esperan código consistente. ¿Hay estándares de estilo? ¿Se hacen code reviews? ¿Puede leer el código alguien que no lo escribió? Un codebase donde cada ingeniero tiene su propio estilo es señal de que no hay supervisión técnica.

Decisiones de arquitectura. ¿Por qué elegiste esta base de datos? ¿Por qué este framework? No buscan las respuestas «correctas» — buscan respuestas deliberadas. Si elegiste PostgreSQL porque evaluaste las opciones y encajaba con tus patrones de acceso, perfecto. Si lo elegiste porque «es lo que sabía el primer desarrollador», eso señala falta de liderazgo técnico.

Escalabilidad. ¿Qué pasa cuando tus usuarios se multiplican por 10? No necesitas haber resuelto ya esos problemas, pero necesitas saber cuáles son. «Cuando lleguemos a 50K usuarios concurrentes necesitaremos separar el servicio de búsqueda y añadir caché — estimamos 3-4 semanas de ingeniería» es una respuesta excelente. «No lo hemos pensado» no lo es.

Seguridad. ¿Cómo gestionas las credenciales? ¿HTTPS en producción? ¿Datos cifrados en reposo? ¿Control de acceso basado en roles? La seguridad es un área donde los inversores tienen tolerancia cero — una brecha puede destruir la reputación de la empresa y su inversión.

Deuda técnica. Toda startup tiene deuda técnica. Los inversores lo saben. Lo que quieren ver es que la conoces y tienes un plan. «Tenemos deuda técnica significativa en el módulo de pagos — está en el backlog como prioridad de Q1» genera confianza. Fingir que no existe la erosiona.

Madurez de CI/CD. ¿Cómo llega el código de un commit a producción? ¿Tests automatizados? ¿Despliegue automático? ¿O alguien entra por SSH a un servidor y copia archivos? El nivel de automatización de tu pipeline es un proxy directo de la madurez de tu equipo.

Las red flags que tumban operaciones

Estos son los hallazgos que hacen que los inversores se echen atrás o recorten significativamente la valoración:

Sin tests automatizados. Sin tests, no puedes desplegar con confianza y cualquier cambio puede romper funcionalidad existente. Es un riesgo operativo que afecta directamente a la ejecución del roadmap.

Sin CI/CD. Despliegues manuales significan despliegues lentos, propensos a errores y difíciles de revertir. Si tu proceso es «el ingeniero senior hace push a producción los jueves por la tarde», tienes un problema.

Single point of failure humano. Un desarrollador que es el único que entiende el sistema. Si se va — y la gente se va — la empresa afronta un riesgo existencial. Los inversores preguntan por el bus factor: si la respuesta es «una persona», es una red flag seria.

Credenciales hardcodeadas. Contraseñas de base de datos, API keys, tokens de acceso directamente en el código fuente. No es solo un riesgo de seguridad — es señal de que nadie en el equipo tiene experiencia con prácticas básicas de seguridad. Si están en el repositorio de Git, el daño es aún mayor: aunque las borres, siguen en el historial.

Sin monitorización. ¿Cómo sabes que tu aplicación está funcionando? ¿Cómo sabes que va lenta? ¿Cómo te enteras de que un servicio se ha caído? Si la respuesta es «cuando se queja un usuario», el inversor sabe que vuelas a ciegas.

Dependencias abandonadas o vulnerables. Librerías sin actualizar desde hace años, frameworks en versiones obsoletas, dependencias con vulnerabilidades conocidas. Esto indica que nadie está gestionando activamente la salud del proyecto.

Las green flags que generan confianza

En el otro extremo del espectro, estas son las señales que hacen que un inversor se sienta cómodo con la tecnología:

Historial de Git limpio. Commits con mensajes descriptivos, pull requests con reviews, ramas organizadas. Un historial de Git limpio indica procesos de desarrollo maduros y un equipo disciplinado.

Decisiones de arquitectura documentadas. No necesitas documentación exhaustiva. Pero un documento que explique las tres o cuatro decisiones de arquitectura más importantes — qué se decidió, por qué, qué alternativas se consideraron y qué compromisos se aceptaron — demuestra pensamiento deliberado.

Elecciones tecnológicas sensatas. No las más modernas. No las más populares. Las que tienen sentido para el problema. Un stack «aburrido» pero apropiado (Rails, Django, Node.js + PostgreSQL) genera más confianza que un stack exótico que exige ingenieros especializados difíciles de encontrar.

Separación de responsabilidades. Frontend separado del backend. Lógica de negocio separada del acceso a datos. Configuración separada del código. Estos patrones básicos de ingeniería de software indican que las decisiones de diseño las tomó alguien con experiencia.

Despliegues automatizados. Un pipeline que va de commit a producción con tests, build y deploy automáticos. Punto extra si hay entorno de staging, rollback automatizado y feature flags.

Monitorización y alertas. Dashboards que muestran la salud del sistema, alertas cuando algo falla, logs centralizados y accesibles. No hace falta que sea sofisticado — Datadog, Grafana, o incluso un CloudWatch bien configurado es suficiente.

Cómo prepararte antes de que llegue la due diligence

No esperes a que el inversor pida la revisión técnica. Audita tu propio stack antes de que lo hagan ellos.

Semana 1: Inventario y red flags. Credenciales hardcodeadas, dependencias vulnerables, código muerto, configuraciones inseguras. Son arreglos rápidos con el mayor impacto negativo si los encuentran.

Semana 2: CI/CD y tests. Si no tienes pipeline de CI/CD, monta uno básico. Si no tienes tests, empieza por los flujos que generan ingresos. No necesitas un 80% de cobertura.

Semana 3: Documentación mínima. Un documento de arquitectura de una página: qué servicios existen, cómo se comunican, qué tecnologías usan y por qué. Documenta las tres decisiones técnicas más importantes.

Semana 4: Monitorización. Uptime, tiempos de respuesta, errores, alertas para fallos críticos. Esto no solo te prepara para la due diligence — te hace operar mejor.

El factor equipo: los inversores apuestan por personas

El código se puede reescribir. La arquitectura se puede mejorar. Pero si el equipo no tiene la capacidad de ejecutar al siguiente nivel, nada de lo anterior importa.

Los inversores evalúan al equipo técnico con una pregunta simple: ¿pueden estas personas escalar con la empresa?

Buscan diversidad de experiencia, capacidad de articular decisiones técnicas y señales de que el equipo aprende y se adapta. Si tu equipo tiene carencias evidentes — falta un líder técnico, nadie ha operado infraestructura a escala — los inversores las verán.

La mejor estrategia no es esconder las carencias. Es reconocerlas y tener un plan. «Necesitamos un ingeniero de seguridad dedicado y pensamos contratarlo con parte de los fondos de esta ronda» es infinitamente mejor que fingir que tu equipo de 4 generalistas cubre todos los frentes.

Fortalece tu posición antes de la ronda

En Conectia ayudamos a startups europeas a prepararse para la due diligence técnica de dos formas concretas.

Primero, con auditorías técnicas realizadas por CTOs con experiencia evaluando startups. Revisamos tu código, tu arquitectura, tu infraestructura y tus procesos con los mismos criterios que usará el inversor — y te entregamos un informe accionable con las correcciones priorizadas.

Segundo, con team augmentation estratégica. Si tu equipo tiene carencias que un inversor va a detectar — falta de seniority, sin experiencia en escalado, dependencia de un solo ingeniero — podemos incorporar ingenieros senior de LATAM que refuercen esas áreas antes de que empiece el proceso de fundraising.

El objetivo no es maquillar tu stack. Es que cuando el inversor haga su revisión técnica, encuentre exactamente lo que quiere encontrar: un equipo competente, con decisiones deliberadas, que sabe dónde están sus debilidades y tiene un plan para resolverlas.


¿Vas a levantar una ronda y quieres que tu stack esté preparado? Habla con un CTO — hacemos la auditoría técnica antes de que la hagan tus inversores.

¿Listo para construir tu equipo de ingeniería?

Habla con un partner técnico y despliega ingenieros validados por CTOs en 72 horas.